Yoga para Embarazadas: Yoga, un camino hacia el parto

Yoga es una introspección personal, una vía de comunicación con el ser que se engendra en nuestro interior.

Hola soy Mónica.

Hoy voy a escribir este artículo, desde mi  vivencia, el cómo de mi conocimiento al yoga, iniciándome en el Yoga para embarazadas.

Dicho acercamiento se produjo estando yo embarazada.

Soy una mujer activa, deportista y el embarazo me supuso frenar mi actividad física. Mi cuerpo se transformaba y mi rigidez iba en aumento. Decidí que lo que podía hacer era tonificar y relajar mi cuerpo, no permitir que todos esos cambios físicos y hormonales me dejaran rígida, agarrotada y cansada. ¿Qué me iría bien? , ¿Qué se ajustaba a mi demanda?

Un embarazo conlleva una época de grandes cambios, tanto físicos y psicológicos, como sociales y laborales. Y mi primer embarazo venía acompañado de ilusión, descubrimiento y asombro  junto a dudas y temores, junto a exceso de información, junto a diferentes estilos de crianza, junto a la pregunta.. ¿y ahora qué? ¿ y cómo?

¿Cómo superaré mi pánico infundado desde pequeña a las inyecciones y a las analíticas?, hasta dónde llega mi umbral de dolor.. ¿cuánto dolor me impondrá el parto? ¿sabré trasmitir mi amor a mi pequeño/a desde el primer momento? Ante la realidad de que no tiene que salir todo cómo lo programamos, ¿cómo podré trabajar la paciencia y la tranquilidad?

Me incliné por el yoga y no otra disciplina porque necesitaba controlar, que fue más bien, aceptar, ese estado de ansiedad inconsciente;  necesitaba reconocer mis emociones, sobretodo ante la incertidumbre.

A través del yoga para embarazadas, conocí los ejercicios de pranayama o respiración, esenciales para  saber relajarte,  estar presente y controlar mis miedos. Me di cuenta que ellos no eran los que me controlaban a mí, los acepté y los reconduje. Respirando  me recogía hacia mi interior, hacia mi bebé, hablando con él y siendo ambos un todo, que nos teníamos el uno al otro. La respiración me centraba en el aquí y el ahora y desde entonces aporto a mi vida la parte espiritual del yoga.

Yoga es más que un ejercicio  físico. Yoga es una introspección personal, una vía de comunicación con el ser que se engendra en nuestro interior. Yoga es calma, pausa y serenidad ante momentos de desbordamiento emocional. Yoga acaba siendo un compañero de viaje, un espacio – tiempo personal.

Así que mantener mi cuerpo tonificado y flexible mediante las asanas o posturas me permitían sentirme bien dentro de mi cuerpo cambiante.  La respiración o pranayama me aportaba consciencia de mi ser y un cierto control sobre mi mente. El yoga espiritual me permitía creer en mi fuerza, en que todo iría bien y tomar consciencia del nuevo ser, dentro de mí pero tan diferente a mí.

Llegó el momento que tanto había temido, el parto. Después de 10 horas y con epidural, fue cesárea. Una cesárea que abrió el paso al mundo a mi precioso tesoro, un bebé sano. Jamás he pensado que tuviera que ser de otra manera, ni que me podía haber ahorrado esas horas de esfuerzo sobrehumano, ya que su cabecita se encajó en mi coxis, y no pudo abrirse paso. Jamás he querido renunciar a una experiencia tan indescriptible como es ir de parto, con temores, dolores, sueño, gritos guturales, ataques de risa y junto a un gran equipo de personas y mi pareja,  que estuvieron allí presentes junto a mí, en el momento más impresionante e increíble de mí vida.

Gracias al Yoga para embarazadas viajé hacia mí para cuidarme físicamente, para comprenderme emocionalmente, para escuchar y para hablarle a mi pequeña espiritualmente.

¿Es el yoga para tí? Tú, mamá, es quién debe decidirlo.  No olvides que sin tú tener bienestar, tú pequeño tampoco podrá experimentarlo.

Yoga para Embarazadas

Sólo puedo invitaros a venir a descubrirlo.

Namasté

Monica Monés

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *