El papel de la madre en el vínculo prenatal

El mundo del embarazo y gestación es algo maravilloso. Es como si la vida del bebé empezase 9 meses antes de nacer y es una vida con muchísimas sensaciones y deseo de comunicación con el ser más importante y querido: la madre. Este mundo fascinó y fascina a grandes científicos, como David Chamberlain que dedicó su vida a la psicología prenatal. Sus  estudios del ámbito prenatal relacionados con el vínculo prenatal materno demuestran lo siguiente:

  1. Los bebés en el vientre materno están alerta, conscientes y atentos a las actividades que implican la voz, el tacto y la música.

  2. Los bebés se benefician de estas actividades y logran la formación de un vínculo más fuerte con sus padres.

  3. Estos bebés tienden a mostrar un desarrollo precoz de la palabra, un mayor rendimiento de la motricidad fina y gruesa y una mejor autorregulación emocional y procesamiento cognitivo.

No obstante, la calidad del vínculo prenatal materno y del desarrollo fetal está sujeta a la adecuada cantidad y calidad de estímulos comunicativos que le brinda la madre a su bebé. Un feto que recibe amor y estímulos positivos, se prepara para venir al mundo con una actitud positiva, abierta y sociable comparable a la actitud que tiene una persona  hacia alguien que no conoce personalmente, pero que percibe y asocia a percepciones positivas, de manera consciente o inconsciente.

De hecho, es fundamental que la embarazada acepte la existencia de su bebé y se prepare para su llegada.

El vínculo prenatal tiene una característica peculiar; los dos individuos implicados en la relación viven en dos mundos diferentes. En concordancia con Watzlawick (1978), cada persona tiene su concepto de realidad y, en concreto, la realidad del feto es aún más curiosa que la de la madre ya que el mundo del feto es muy distinto y particular.

De ésta realidad, según Dilts, Grinder, Bandler y DeLozier (1982), cada ser humano tiene su propia percepción. Es la denominada por los autores “mapa de la realidad” y es trazada a través de las vías perceptivas de cada persona. En el caso del mapa de un feto, estas vías son principalmente el oído y la percepción táctil juntamente con la vía hormonal.

El mundo del feto, o si lo preferimos “el mapa de la realidad del feto”, principalmente está formado por la madre y las sensaciones y emociones que ella expresa y comparte a través de un sofisticado mensaje hormonal. Este mensaje hormonal puede ser positivo o negativo según el tipo de hormona que la madre transmite a su bebé. Deducimos entonces que la estabilidad psicoemocional de la madre es de vital importancia para la construcción de un vínculo prenatal saludable.

Esta idea no es nueva; Leonardo da Vinci (1400) ya escribió en sus “Cuadernos” que la misma alma gobierna los dos cuerpos, los deseos, los miedos y los dolores de ambos. Por ello, lo que desea la madre a menudo se encuentra grabado en el hijo, y el miedo percibido por la madre afecta a la vez a su bebé.

Acerca de la relación de ambos mundos y de la influencia del mundo de la madre en el vínculo prenatal, Murphy (2011) en su charla afirma que “Todo constituye una mezcla de influencias tan singulares e idiosincráticas como la mujer misma. El feto recibe esto en su cuerpo y lo incorpora en su carne y su sangre. Y a veces, hace algo más. Trata a estas contribuciones maternas como información, como lo que denomino “postales biológicas” del mundo exterior.”

De entre todas las “postales biológicas”, podríamos decir que la del estrés es la más perjudicial para el bebé, sobretodo si la madre vive estresada durante un largo período de tiempo.

La Musicoterapia, incluyendo las capacidades expresivas, empáticas, cognitivas y existenciales que posee, puede ayudar fuertemente a que la madre equilibre sus perfiles de manera que se genere un espacio vincular de madre-hijo basado en energías positivas de la naturaleza cognitiva, emocional y espiritual. Además, por la estrecha relación que hay entre el estímulo de una música adecuada y la producción hormonal positiva, podemos afirmar que la musicoterapia brinda una apropiada y positiva formación de éste espacio vincular.

Se observa, de hecho, una disminución de la producción de las hormonas del estrés, como la adrenalina y el cortisol, y un aumento de la endorfina y la oxitocina, dos hormonas que conectan con estados placenteros y de calma.

Por música adecuada entendemos el concepto de ISO (Identidad Sonora) utilizado por el Dr. Benenzon, que refiriéndose al vínculo prenatal, pone en relieve la importancia de la figura materna y de la Musicoterapia escribiendo:

“Durante el período de gestación, se produce un verdadero sistema de comunicación entre la madre y su feto. Este sistema, sumamente delicado, puede sufrir perturbaciones por innumerables causas externas o internas. Situaciones traumáticas del mundo externo de la madre o factores intrínsecos del cuerpo o de la mente de la madre pueden dificultar esta relación madre-feto. Asimismo, éste vínculo puede mejorar y nutrirse. A través de Técnicas Musicoterapéuticas utilizadas durante el período gestacional, se logra ayudar a la madre a descubrir y reconocer el sistema vincular, aumentando así la capacidad comunicativa entre la madre y el feto. Esto permitirá un mejor parto y una óptima relación durante el primer año de vida. De esta manera, se está realizando uno de los efectos profilácticos más importantes, pues se está previniendo precisamente en un período evolutivo donde se marcarán huellas definitivas para la vida ulterior del individuo. (2010, p.43)”

“Estos dos mundos se juntarán con el parto. La Musicoterapia Prenatal prepara a estos bebés para que lleguen de una manera diferente. Si la madre se prepara bien para el nacimiento de su hijo, éste llegará en óptimas condiciones. Abrirse y dejar salir todo lo que tienen dentro es metafóricamente lo que deberán hacer las madres, ya que en un momento no muy lejano al que se encuentran, deberán abrirse física, mental, emocional y espiritualmente para dejar salir al ser que tienen dentro.” (Salmerón, 2013)

Concluimos que, comparando el espacio vincular prenatal con la tierra, la madre con el agua y los nutrientes de la tierra, y el feto con una semilla, mediante la Musicoterapia obtenemos una tierra más adecuada para el desarrollo de la semilla, o sea, un espacio vincular más óptimo para el desarrollo del feto. Además, si la parte aérea de la futura planta es el desarrollo del bebé, las raíces expresarían el vínculo prenatal madre-hijo que continuará tras el nacimiento del bebé.

Marco Migliorisi

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